La desesperación, el hambre y el agobio de los venezolanos, están llevándolos a tomar decisiones y rumbos radicales para escapar de la realidad de extrema pobreza y desidia que se vive en su país. La tragedia en Güiria y la muerte de los venezolanos que naufragaron rumbo a Trinidad y Tobago, es una muestra real del problema migratorio en Venezuela.

De a poco, uno, dos, once y luego más cadáveres aparecieron flotando en la costa de la Península Paria el 13 de diciembre. Esos cuerpos, flotando en el mar, sin vida, eran los padres, quizás los hermanos, los hijos, los amigos de alguien. El flote de los cadáveres fue lo que pudieron divisar algunos habitantes de Güiria, en el Estado Sucre de Venezuela, mientras la corriente los arrastraba y personas ajenas a ellas los levantaban, ahogados, a la deriva.

El pasado 6 de diciembre, durante la media noche, partieron del puerto de Güiria un grupo de venezolanos hacia la isla de Trinidad Y Tobago, ambos lugares separados por aproximadamente 80 kilómetros. Tres botes de estilo pescador, llamados “peñeros”, fueron los vehículos que transportaron a hombres, mujeres y niños, huyendo de la crisis humanitaria que se vive en Venezuela.

La travesía que provocó la muerte de los venezolanos

La ruta que trazaron los venezolanos antes del naufragio, los llevó desde Güiria bordeando todas las playas hasta llegar finalmente a la Península de Paria. A partir de allí, el camino se hace complicado, ya que es una odisea atravesar los estrechos que se encuentran entre Boca del Dragón y Puerto España, en Trinidad y Tobago. Estos estrechos separan el golfo de Paria del inmenso Mar Caribe.

Ya es un riesgo salir en esas condiciones, por lo que muchas embarcaciones prefieren hacer la travesía cerca de las costas, y así el riesgo de naufragio sea menor, lo que no fue el caso de la Tragedia en Güiria. Tener que salir en la oscuridad para evitar ser capturados por las autoridades costeras, le agrega riesgo a todo el viaje.

El primer conteo de muertos, en las noticias de los medios de comunicación, arrojó un total de 11 cadáveres, entre ellos 4 mujeres, 3 niños y un bebé de once meses de nacido; hasta el día de hoy, la tragedia de Güiria ha provocado que el número de muertes de venezolanos en el naufragio sumen 38.

Condiciones del viaje

Según explicaron los familiares de los fallecidos y de otros tripulantes que se encontraban desaparecidos al momento del encuentro de los cadáveres, señalaron que los llamados “peñeros” iban repletos de personas, entre esas familias enteras, que aproximadamente alcanzaba llegar a 20 tripulantes. 

Según las declaraciones de la abogada Rocío San Miguel y el político David Smolanky, se hizo saber que el bote donde viajaban los venezolanos, irónicamente se llamaba “Mi Recuerdo”.

Dadas las condiciones del peligro de la ruta, el peso aumenta la posibilidad de naufragio, sin embargo, los venezolanos en búsqueda de una mejor vida, asumen estos riesgos. Es importante mencionar, que este tipo de vehículos no cumplen con la mínima pauta de seguridad, no cuentan con chalecos salvavidas, e incluso, el combustible es escaso.



Mafia migratoria y viajes clandestinos

Aunque la tragedia en Güiria ocurrió recientemente, lo cierto es que la salida de embarcaciones desde la costa venezolana para Trinidad y Tobago no es algo de ahora. Entre el año 2018 y 2019 cientos de personas han desaparecido durante viajes en estos botes.

En distintas oportunidades, muchos parlamentarios, entre ellos Robert Alcalá, han denunciado los constantes viajes ilegales de los venezolanos a otros países desde las costas del país, que han tenido toda la complicidad de las autoridades, permitiendo salidas clandestinas en embarcaciones en precarias condiciones y un alarmante sobrepeso

La tragedia en Güiria y la muerte de los venezolanos en el naufragio, es una crónica que se viene llevando a cabo y al parecer, las autoridades voltean la cara, haciendo caso omiso tanto a las denuncias de activistas políticos de la oposición, como a familiares y habitantes de las costas venezolanas.

Toda esta polémica ocurre de igual manera en un contexto de delincuencia organizada a la que ha sucumbido Güiria, ya que la presencia de bandas armadas con fusiles y granadas también es una realidad, como parte de una posible red de distribución de drogas entre Trinidad y Tobago y otras islas del Caribe.

Pronunciamiento de Trinidad y Tobago

Al momento existe un conflicto de versiones en cuanto a la actuación del gobierno de Trinidad y Tobago con respecto a los migrantes venezolanos.

Antes de la tragedia en Güiria y la muerte de los venezolanos en el naufragio reciente, fueron deportados desde Trinidad y Tobago, 16 niños y adolescentes que pasaron dos días desaparecidos, sin dar rastro de su paradero, hasta que según su declaraciones a través del emisora radial Fe y Alegría, confirmaron que estaban con vida y a salvo en el Estado Delta Amacuro.

Se presumen que las condiciones en las que Trinidad y Tobago están haciendo las deportaciones no son las más acordes ni están apegadas a los Derechos Humanos.

El Comisionado de la OEA, David Smolansky, afirmó que el peñero “Mi recuerdo” fue devuelto desde la isla y posteriormente naufragó declarando que los fallecidos huyeron del régimen venezolano para luego encontrarse con un país en el que viola el principio de no devolución.

Por su parte, las autoridades de Trinidad y Tobago sostienen, a través del comunicado de su guardia costera, que los venezolanos nunca llegaron a la isla, por lo que el naufragio no fue en su territorio.



Mientras tanto el gobierno venezolano

El comunicado bastante escueto y restringido emitido por el Estado venezolano se limitó a confirmar la noticia de la tragedia en Güiria y la muerte de los venezolanos en el naufragio, admitiendo que probablemente esté ligada a una red de delincuencia que opera en la zona. También invitaron a no relacionar estos hechos a una supuesta situación de crisis en el país.

No es un secreto que las vías de migración de los venezolanos cada vez están más truncadas, bien sea por procedimientos legales, de identificación, económicos o xenofóbicos, como tampoco lo que es que ya no importan las condiciones de riesgo para las personas que buscan un futuro mejor en otros senderos, con tal de salir de la precariedad que se vive hoy en Venezuela.

La tragedia en Güiria y la muerte de los venezolanos que naufragaron, es una noticia que no puede ser ignorada, sin embargo, existen cientos de casos como estos que hasta el momento no han salido a la luz pública ni han tenido la debida atención por parte de las autoridades involucradas, las que muy por el contrario, están siendo partícipes de una mafia de trata de personas aprovechándose de la desesperación y el hambre.

Cabe preguntarse entonces, si a estos venezolanos los mató el mar, o la crisis humanitaria que se vive en Venezuela.

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