Cuando practicas Bakasana (Postura del Cuervo), tu cuerpo se siente como si estuviera volando. Es una asana difícil, por lo que la práctica de asanas que te preparen para la postura del cuervo es crucial para lograr la técnica y conexión cuerpo y mente requeridas. Con el chakra de la raíz alto en el aire, nuestra perspectiva del mundo cambia. 

Una vez que domines el Cuervo, se abrirá ante ti un mundo de maravillosas variantes y nuevas posturas de yoga, se desbloqueará “el siguiente nivel”. 

Beneficios de la postura del cuervo

Bakasana o postura del Cuervo, nos ayuda a fortalecer la parte superior del cuerpo y los abdominales. Esta asana te ayuda a tonificar cada músculo de tus brazos, fortalece tus hombros y te ayudará a entrenar unos abdominales de hierro. Si quieres tener unos brazos bonitos y fuertes, pero no te gustan las flexiones, la postura del cuervo y sus múltiples variantes te ayudarán a darle forma a tus extremidades superiores.

Cuando practicamos Bakasana, la parte interior de los muslos también recibe un entrenamiento importante, ya que se utilizan las piernas para asistir a los brazos, y así mantener el equilibrio en la postura del cuervo. Trabajas los músculos del estómago y de la espalda, y mejora el sentido de equilibrio.



Chakras implicados en Bakasana

El Chakra más involucrado es el chakra corazón, o también llamado, Anahata. Al apoyarte en tus antebrazos, te vales de toda la fuerza de tu torso y brazos, y en cuanto a la parte energética, el chakra corazón es estimulado y fortalecido tras la práctica de esta asana. Si te concentras en tus chakras, puedes sentir el prana (energía) circulando desde las palmas de tus manos, hasta el chakra corazón o Anahata, transmitiendo la energía de la tierra a tu cuerpo.

En Bakasana o Postura del Cuervo, no es de extrañar que el chakra del corazón tenga que ver con el equilibrio. Cuando entramos en esta postura, no sólo estamos explorando una nueva forma de equilibrio de manera física, sino que también emocional, espiritual y energéticamente.



¿Cómo practicar la postura del cuervo?

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  1. Desde la práctica de la postura de la mesa, con las manos yogui bien seguras en conexión con la esterilla. Intenta sentarte sobre tus glúteos, hacia atrás flotando y sin tocar el suelo, con la planta de los pies apoyada en el suelo y las rodillas dobladas.
  2. Desde esta variante, separa las rodillas por fuera de los codos, necesitarás emplear los muslos internos para soportar el peso de tu cuerpo. Esta asana es muy buena para fortalecer y entrenar los abductores, así que te será de ayuda para eliminar la grasa de la cara interna de los muslos. Tendrás que entrenar poco a poco la conexión entre las rodillas y abductores con los codos y los tríceps, dependiendo del nivel de fuerza y flexibilidad que tengas actualmente podrás entrar en la postura del cuerpo de inmediato o necesitarás práctica previa, no te desesperes, el yoga es práctica.
  3. Si no, puedes levantar los talones del suelo te recomendamos emplear un bloque de yoga en cada pie, para reducir la distancia hasta alcanzar la conexión que hemos mencionado. 
  4. Con un suave balanceo, comienza a inclinarte, presionando las palmas de las manos hacia el suelo. Es importante mantener la cabeza en línea con la columna vertebral mirando hacia delante en vez de hacia abajo o hacia arriba, ya que estaríamos forzando el cuello. Para lograr equilibrate es muy importante fijar un punto y concentrarnos en el. Puedes colocar cojines debajo de ti y a tu alrededor , así minimizarás el impacto si caes (cosa que es muy común).
  5. Mientras meces tu cuerpo adelante y atrás, preparando los músculos y encontrando el equilibrio para entrar en la Bakasana (Postura del Cuervo), comienza a levantar un pie primero en lugar de ambos a la vez. No se trata de saltar de golpe en la postura, disfruta el viaje. Concéntrate en tu prana, y transiciona gracilmente sin forzar.
  6. Cuando te sientas preparada, desplaza tu peso sobre tus manos mientras aprietas los muslos contra los codos o tríceps con firmeza. ¡Aprieta y aprieta! Recuerda mirar hacia adelante y no hacia abajo mientras tus glúteos se elevan en el aire.
  7. Sabrás que estás en la postura del Cuervo cuando equilibres tu peso sobre las palmas de tus manos y sientas tus muslos conectados con la parte superior de tus brazos. El chakra raíz estará en el aire cambiando su perspectiva.
  8. Para salir de la postura de Cuervo, deja caer el cuerpo suavemente sobre los pies y libera los muslos de los brazos, relajando el cuerpo en una posición sentada. Tal vez querrás estirar las muñecas realizando flexión en la otra dirección, con las palmas mirando hacia arriba.



Consejos para principiantes

  1.  Un par de bloques de yoga se convertirán en tus mejores amigos. Si no tienes a manos y no puedes esperar para empezar tu viaje hacia Bakasana, puedes emplear unos cuantos libros de tapa dura.
  2. Ten a mano almohadas, funcionan maravillosamente para reducir el impacto contra el suelo en las pequeñas caídas que experimentarás en tu práctica. 
  3. La postura del Cuervo es un reto, pero si te concentras en la práctica y adaptación del cuerpo lo conseguirás. No dejes de practicar la postura del cuervo porque la veas muy complicada, la práctica hace al maestro. Fíjate pequeñas metas y confía en ti misma.



Accesorios para ayudarte a practicar Bakasana (Postura del Cuervo)

  1. Bloques de yoga o una pila de libros bajo tus pies. Te proporcionará la elevación necesaria para entrar en la postura. 
  2. Almohadas: colocarlas bajo y alrededor. Así si pierdes el equilibrio practicando la postura del cuervo tu caída estará amortiguada. 



¿Cuándo evitar la práctica de la Postura del Cuervo?

Lo mejor es evitar la Postura del Cuervo si te estás recuperando de una lesión en la muñeca o el brazo.



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