Para entender cómo y por qué pueden estar los países al borde de una guerra civil, ante todo habría que definir lo que realmente significa. Por guerra civil se entiende al enfrentamiento bélico, en el que se confrontan dos o más ejes políticos o grupos organizados en un mismo territorio o país.

Esta confrontación generalmente es violenta y agresiva, por individuos que habitan en un mismo entorno, defendiendo desde su trinchera sus propias doctrinas, ideologías, posición o intereses.

En muchos casos, los países pueden encontrarse al borde de una guerra civil en conflictos relacionados a sucesiones de territorio, toma de posesiones de cargos políticos, entre otros.

Una guerra civil puede implicar muerte, ataques, actos violentos, destrucción, entre otras consecuencias negativas, en las que generalmente termina en la victoria de una de las partes, sin embargo, no importa quien prevalezca, son los ciudadanos y la sociedad quienes sufren la derrota.

La guerra civil en la historia

No ha existido régimen político, desde el principio de las civilizaciones, que haya estado exenta a guerras civiles, ni ha existido una guerra civil exactamente igual a la otra en la historia.

Dentro de las guerras mundiales más representativas en la historia, existen guerras civiles que incluso al día de hoy se mantienen abiertas y vigentes.

No hay duda de que estos conflictos son y seguirán siendo motivo de debate, sobre todo por formar parte de la transformación de la realidad política, cultural y social que involucran a muchos países al borde de una guerra civil.

Aunque se han dado en circunstancias distintas, en sociedades diferentes y en diversos sistemas políticos, las guerras civiles siempre tendrán en común la desolación y decadencia; siendo los civiles quienes sufren las más grandes consecuencias.

Podría decirse que las naciones más desarrolladas, son países con menos probabilidad o predisposición de formar parte de una guerra civil. Definitivamente en un país donde se resalta la diversidad cultural probablemente tenga una tendencia mínima a que este tipo de conflictos aparezcan, pero las polarizaciones políticas, raciales y religiosas son y serán un detonante.

La reducción de la soberanía involucra en muchas oportunidades la intervención internacional en estos conflictos. Entre más se intensifique y se extiendan las guerras civiles, más es el riesgo de una intervención de gobiernos extranjeros que pueden sentirse atraídos a colaborar de manera económica o militar a algunos de los bandos. 

Esto, se presenta como una fuerte posibilidad en naciones que se encuentran en la palestra por una muy complicada situación política y social, como son los casos de países como Perú y Venezuela, los cuales se evidencian según los observadores e incluso voceros de ambos bandos, al borde de una guerra civil.



¿Guerra civil en Venezuela? Quizás una crónica de una muerte anunciada.

Los medios de comunicación tienen la mirada en países como Venezuela y Perú, en los que últimamente, están en la primera página de la prensa de América Latina y en otros continentes por la constante tensión política y social en el que se desarrolla su panorama actual.

Para nadie es un secreto que Venezuela sufre el peor momento de su historial político, económico y social. Desde el año 2015 el diagnóstico para el país suramericano hace su situación una de las más llamativas. 

Es sensato pensar que en un país hay democracia cuando se dan elecciones libres y justas, en la que todos los partidos puedan formar parte de esta elección de manera participativa. Si entendemos eso como democracia, es justo afirmar que ésta ya no se da en Venezuela. La fractura del concepto de democracia en un país, es un detonante para la posibilidad de guerra civil.

Los conflictos en Venezuela, están estrechamente relacionados a la dictadura y a su resistencia, al civismo y a la violencia sistemática. Una guerra civil, implica la desactivación de la democracia y sin democracia se siembra terror.

Hoy Venezuela es un país que se desintegra de a poco por consecuencia de la incompetencia y negligencia de sus políticos, una hiperinflación que se ha llevado por delante estadísticas y pronósticos, hambre, miseria y violencia; ante un gobierno fallido y una oposición malograda. Una guerra civil se percibe en el horizonte.



Mientras tanto en Perú

Perú por su parte, ha vivido las semanas más violentas y desestabilizadoras de su historia, tras la reciente destitución del ahora expresidente Vizcarra.

El nombramiento del nuevo jefe de Estado, ha desatado una cantidad de manifestaciones y protestas por calificar la desincorporación del ex presidente como un acto inconstitucional. Las protestas suman, hasta este momento, más de 90 heridos y más de 40 desaparecidos.

Aunque la historia política de Perú nos dice que el país es regido por un sistema presidencial, en la que se elige al alto cargo estadal cada cinco años sin posibilidad de reelección, es el Congreso el que ha tenido injerencia al no ratificar la voluntad del pueblo, desatando así la furia de los ciudadanos de este país dejando trágicas consecuencias, que convierte la posibilidad de una guerra civil, en un futuro no tan lejano.

La movilización de los peruanos ha sido multitudinaria y sin precedentes en la historia del país, así como también la arremetida de los entes policiales durante las protestas y las manifestaciones. Las muertes, heridos y daños materiales pintan pocas posibilidades para que el actual presidente permanezca en el poder, debido al rechazo contundente de lo que parecer ser la mayoría.

Según las últimas estadísticas de los expertos en Perú, se viene una guerra civil, teniendo en cuenta que el 91% de los peruanos no está de acuerdo con la destitución de Vizcarra, mientras el Congreso analiza la manera de calmar las aguas sin ceder en su decisión. 

Tanto Venezuela como Perú, en este momento, son un claro ejemplo de enfrentamientos de ideologías, que refuerzan la definición de una guerra civil. 

Si se trata de países al borde de guerra civil, Venezuela y Perú probablemente sean una bomba de tiempo. 



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