Millones de personas alrededor del mundo vieron a través de sus celulares, redes sociales y televisión, cómo George Floyd perdía la vida en manos de dos agentes policiales durante su arresto en Minneapolis, Estados Unidos. 

Su nombre es tan sólo uno de los miles de una lista extensa de víctimas por abuso de violencia de los cuerpos de seguridad, relacionados con la discriminación racial. La relación de la brutalidad policial y el racismo, parece ser la fórmula repetitiva de un homicidio selectivo.

La noticia del asesinato de Floyd, puso en la palestra la constante asociación de este tipo de crímenes en contra de afroamericanos, lo cual tuvo todo el repudio de la sociedad en muchos países, quienes se manifestaron en contra de este tipo de hechos; no solamente a través de las redes sociales, sino también con protestas y concentraciones.

La brutalidad policial y el racismo se asocian constantemente gracias a las estadísticas, las cuales arrojan un número alarmante de casos en los que la raza básicamente podría ser un crimen. Según las cifras publicadas por un estudio realizado en la Universidad Rutgers de Nueva Jersey este año, en Estados Unidos un ciudadano afroamericano, tiene 2.5 por ciento más de probabilidades de ser asesinado por la policía en comparación a los blancos. Por debajo de los afroamericanos, los latinos o indios.

La discriminación racial arraigada a la historia de Estados Unidos

La discriminación en contra de los afroamericanos hasta hace unos años en Estados Unidos y otros países, estaba más ligada a indicadores de participación política, calidad de atención médica, educación o en pocas palabras, inclusión a la sociedad; basada en el constante estereotipo y de prejuicio a las personas de color.

La relación de la brutalidad policial y el racismo viene de todo un sistema estructurado, en los que factores como hemos nombrado anteriormente, han influido mucho en todo un legado histórico lleno de marginación, exclusión y total vulnerabilidad de los derechos de los afroamericanos, que data de hace siglos.

Es importante entender que la violencia policial contra las personas de color, es sólo la forma de un significado más complejo y antiguo de lo que muchos realmente están conscientes. A pesar de las arraigadas raíces históricas de discriminación y racismo contra los afrodescendientes, parece que sus causas y recientes consecuencias son totalmente ignoradas.

Parecería extremista hablar de casos como el  de George Floyd ocurrido recientemente y tratar de comprenderlo haciendo referencia a la historia del racismo en Estados Unidos, que para nadie es un secreto que está ligada estrechamente a la esclavitud. Año tras año de casos de racismo en plena sociedad a la que se considera avanzada y de vanguardia, siguen ocurriendo hechos lamentables con finales incluso fatales, como el que tuvo George Floyd.

La brutalidad policial no es nada nuevo en la historia de los Estados Unidos, solo que actualmente alcanza cuotas de visibilidad extraordinarias, muestras de que seguimos viendo un panorama de guerra que aún no termina; y aunque han existido momentos de progreso, de lucha por muchas décadas por la igualdad y la inclusión afroamericana, aún no se termina de ver resultados contundentes o definitivos.



Exceso de control policial y elaboración de perfiles raciales extremistas

Gracias al monitoreo y constantes investigaciones y audiencias, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha divulgado información sobre procedimientos y controles policiales en ciudades de Estados Unidos, que aunque aparentan ser objetivas y neutrales, se realizan de manera discriminatoria, perjudicando de manera incisiva a los afroamericanos

La brutalidad policial y el racismo no solamente se relacionan a un momento de detención o violencia directa, sino incluso, desde el proceso de investigación y la creación de perfiles de criminales, en los que sólo por ser de color, son calificados con mayor porcentaje de peligrosidad o amenaza.

Esto es consecuencia de la mala intervención al crear estereotipos y etiquetas negativas raciales, que se convierten en la sombra de las personas de color durante toda su vida, quienes siempre resultan el principal sospechoso, la primera opción o el agente, según ellos, de más amenaza.

Este tipo de estereotipos y marginalización es una constante en muchos países, no sólo a nivel policial, incluso, culturalmente, siempre se relaciona a los afroamericanos con la delincuencia, a la violencia, basta con echar un vistazo incluso al entretenimiento y a las películas.



Protestas contra la brutalidad policial y el racismo

La tensión social que se está dando en países como Estados Unidos en este momento, con respecto a la relación de la brutalidad policial y el racismo, se ha unido a la crisis pandémica en la que se encuentra la sociedad, eventos que se han llevado a cabo también en el marco de un momento político bastante complicado para el país.

Aunque las manifestaciones no han cesado y muchas de estas se han dado en lugares claves por todo Estados Unidos, también se ha pintado el panorama de una ola de manifestación digital, que también ha sido relevante, teniendo en cuenta que la crisis ha obligado a muchos a quedarse en sus casas.

Las primeras manifestaciones han terminado en hechos violentos que han intensificado la posición de extremistas y radicales en cuanto a sus ideologías.

Aquellos que realmente comparten el concepto de supremacía blanca, o el fenómeno que llamaremos “Karen”, en el que literalmente puedes ver a personas perder el control con rotundo rechazo a personas de color, son una muestra evidente de que la sociedad está lejos, muy lejos todavía, de una verdadera convivencia pacífica, de tolerancia y respeto.

Aún falta educación, es allí donde está la raíz del problema; para rescatar no solamente la tolerancia y la plena inclusión del afroamericano a la sociedad, también hará falta la reconciliación  que pueda dibujar en vínculo social entre civiles y la institución, para poder recuperar el respeto del civil y la vocación de los entes policiales.



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