El concepto de economía colaborativa está cobrando más popularidad y auge en la actualidad, plantea toda una revolución económica que viene de la mano de las  nuevas tecnologías con el propósito de compartir, en vez de poseer.

Las estadísticas están llenas de cifras y ejemplos de que la economía colaborativa supone ser un éxito como una nueva forma de emprender y negociar bienes y servicios. El uso de los teléfonos celulares, el internet y la interacción inmediata que se da a través de las redes sociales, han generado nuevos modelos de negocio con métodos de consumo y pago alternativos

Algunos consideran la economía colaborativa y el intercambio, como una respuesta a la falta de soluciones del mercado y a un capitalismo descontrolado, que ha llevado a la sociedad a una economía inestable en la que constantemente hay que reinventarse. 

¿En qué consiste la economía colaborativa?

Para crear un concepto más simple y no tan complejo sobre la economía colaborativa, tendríamos que decir entonces, que básicamente es un tipo de transacción entre dos partes o más que pueden solventar un problema o un requerimiento, sin necesariamente tener que usar dinero de por medio, es decir, puede ser sustituido por un servicio o por un bien.

Un ejemplo claro de esto, son los casos en que una persona ofrece clases de guitarra a cambio de que la otra persona pinte su casa. Esto es tan sólo un caso común de intercambio, que hoy en día, se ha vuelto más popular en la cotidianidad de las personas, así como en niveles de alto rango y profesional, por medio del cual las compañías ya formalizadas a gran escala, utilizan también la economía colaborativa como sistema de negocio.

A través de la Economía Colaborativa con la cooperación de las nuevas tecnologías, se presta, se vende, se intercambia, se alquila, tanto productos como servicios. Como su propio nombre lo indica, la Economía Colaborativa es un modelo de negocio en el que el servicio prestado es considerado como intercambio de bienes, centrado en la colaboración mutua entre dos partes, o en la renta donde el recurso es reutilizable y aprovechado al máximo.



Ejemplos de Economía Colaborativa

Es más común ver este tipo de negocio en el mundo digital, aun cuando no sea conocido por este nombre. Un ejemplo de Economía Colaborativa es fácil de ver en plataformas de redes sociales, en las que tener millones de seguidores es una gran ventaja, por lo que marcas importantes patrocinan con sus productos y servicios a estos talentos, a cambio de su promoción en las redes. 

Como verás, no hay una transacción de dinero como tal, pero, en definitiva, ambas partes están teniendo un beneficio para su negocio.

Por otro lado, la economía colaborativa, también está ligada a aquellas empresas que cubren una necesidad por un momento determinado o por un corto lapso de tiempo a través de su servicio, el cual inmediatamente puede ser usado por otros que también lo necesiten. Esto se da poniendo a disposición el mismo recurso como renta o alquiler, sin necesidad de hacer una nueva inversión o multiplicar los recursos, teniendo en cuenta que la mayoría de ellos son agentes desechables contaminantes que influyen negativamente en el medio ambiente.

Un ejemplo exitoso de este tipo de economía colaborativa es Uber, a través de su servicio de vehículos y conductores, en el que otorgan servicio de transporte con un mismo vehículo a varias personas por separado, e incluso al mismo tiempo si se encuentran en la misma ruta, todo a través de una aplicación.

Otra empresa que lo aplica, es Airbnb, quienes permiten a través de su plataforma, que personas pongan en alquiler espacios de alojamiento en sus propios hogares, para que sea ocupado por un tercero.

Hoy en día existen empresas en el mercado que trabajan así de manera exclusiva, o parcial, las cuales empezaron por una simple venta por WhatsApp y ahora son compañías sólidamente constituidas y reconocidas en todo el mundo.

Estamos en presencia de una nueva forma de negocio, que llegó para quedarse.



Ventajas de la Economía Colaborativa

Aunque no lo parezca, este tipo de sistema económico contribuye sustancialmente al medio ambiente y a la ecología. La reutilización de los recursos y los servicios compartidos e intercambiados entre usuarios es una gran manera de colaborar con el cuidado de nuestro entorno.

Contribuye con el desarrollo sostenible. Si un producto le sirve a alguien, ¿Quién dice que no le puede servir a otro? Bajo esta premisa, se estimula un segundo o tercer uso, incluso más, al producto en cuestión, cuando va de de usuario en usuario. Esta propuesta promueve el uso consciente e involucra menos procesos contaminantes y la opción de reciclar o reutilizar los recursos.

El factor ahorro. Generalmente, los bienes o servicios que se ofrecen a través de este sistema suelen tener precios muy por debajo del mercado, y en otras ocasiones simbólicos.

Mayor oferta y demanda. Los bienes y recursos con más de un uso son intercambiados y compartidos, en sistemas de mercados más tradicionales y a menor escala. Quienes no tienen los recursos económicos para establecer negocios de gran envergadura, pueden optar por una oportunidad para mejorar su economía a través de proyectos como este, incluso desde su celular.



Debates actuales sobre la economía colaborativa

Aunque los defensores y propulsores de la economía colaborativa la venden como la revolución de los negocios; desde el año 2010, cuando este fenómeno comenzó, se han planteado debates sobre las bondades y las posibles desventajas de este sistema económico.

La otra cara de la moneda, plantea que se trata solo de una fachada de precariedad en el que se aplica el capitalismo salvaje y que la responsabilidad social aún sigue siendo objeto de análisis y estudio, puesto que, a diferencia del mercado convencional, en muchos casos los negocios bajo el sistema de economía colaborativa e intercambio no cuenta con las mismas regulaciones. 

Por esta razón y no en vano, la Comisión Europea emitió líneas de regulación en el año 2016 para garantizar la seguridad y protección al consumidor, así como también las obligaciones de cargas fiscales.

Si realmente tomamos en cuenta el concepto que engloba la economía colaborativa, no necesariamente podemos concluir que se ha involucionado a la era del trueque. 

Aunque está muy ligada al intercambio como método de pago alterno al tradicional, es necesario reconocer, que gestionar productos y servicios previendo que si son funcionales para alguien, pueden serlo para muchos, implica un beneficio para el medio ambiente, para disminuir costos e incluso el uso de la energía y procesos industriales, gracias a la consciente administración de los recursos.



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