Jóvenes arrojados desde puentes en Chile, manifestantes arrollados por tanquetas en Venezuela, asesinatos de civiles por la policía en Colombia; estos son los titulares de los portales de noticias en países suramericanos en lo que va de año, trayendo como consecuencia más protestas que desencadenan más muertes, debido a la violencia y brutalidad policial en América Latina.

Para nadie es un secreto en América Latina se está viviendo una de las peores crisis políticas y sociales en muchos de los países que conforman la región. Basta ver las redes sociales para ser testigo de múltiples casos en donde los entes encargados de velar por la seguridad, están cada vez más involucrados en hechos que precisamente no corresponden a ello.

Violencia con Licencia

El derecho a manifestar y a expresar el descontento a través de la protesta, aun cuando está contemplado en la mayoría de las constituciones y legislaciones de los países de América Latina, se ha convertido en lo que parece ser un crimen para los gobiernos que no asimilan una opinión contraria. En consecuencia se otorga luz verde de violencia de parte de los entes policiales y militares, que se suponen están para defender a la nación, no para reprender, menos a niveles de ensañamiento como los que estamos viendo en Latinoamérica.

En protestas de países como Chile, Venezuela y Colombia, se han saldado cientos de muertes, heridos de bala, perdigones y golpes, desaparecidos e inclusos detenciones sin razón justificada, provocando la intensificación del descrédito de la policía y fuerza militar, que al parecer sigue un patrón generalizado en América Latina: la brutalidad policial.



Brutalidad policial en América Latina con respecto a Estados Unidos

Países como los que ya mencionamos, son sólo algunos de los ejemplos obvios, que se encuentran en la palestra y que difícilmente pueden ser ignorados por los medios de comunicación internacionales, así como tampoco los observadores correspondientes a entes relacionados a derechos humanos. 

Este año, los ojos del planeta entero se han volteado a mirar los problemas de la violencia y brutalidad policial racista en Estados Unidos, luego de que el afroamericano George Floyd, muriera en manos de oficiales de policía a través de una detención violenta, sin embargo, en América Latina, el abuso de las fuerzas de seguridad es una constante, que parece ser desapercibida.

Desde 2017 países como Venezuela, el número de civiles muertos en manos de la policía y ejército armado triplican las estadísticas de otros países como El Salvador y Chile. En Venezuela, el mayor porcentaje de homicidios son cometidos por agentes policiales, y la impunidad completa la tragedia.

Casos parecidos son los de Argentina, Chile, Colombia y México, en los que se han registrado brutales agresiones por parte de la policía con golpes, patadas e impacto de perdigones a jóvenes estudiantes, clase obrera y civiles en todos los ámbitos, quienes han salido a las calles a protestar en defensa de sus derechos, repudiando otros casos violentos que solo terminan en más violencia.

La brutalidad policial en América Latina es un plato que se sirve todos los días en la mesa, pero aunque las estadísticas la revelan como el área del continente con más alto índice de este tipo de delitos, parece que se tratará de un caso más del montón. Si tan sólo prestaran un ápice de la misma atención que se le da a los casos como el de George Floyd ocurrido en Estados Unidos, el cual no deja de ser importante y relevante, a casos como los de Latinoamérica, probablemente el panorama sería diferente.



¿Qué es lo que está pasando con la policía en América Latina?

Hoy más que nunca, los entes policiales, el ejército y la fuerza militar, representan un rol político en América Latina, y en vista de que la práctica de su “deber” proviene de una posición parcializada, su gestión se realiza de manera corrupta, usando la brutalidad policial y la violencia extrema, donde la existencia de un control e investigación a este tipo de casos es básicamente nula, o en los mejores casos, termina en un proceso burocrático de delitos de cuello blanco.

En países como Venezuela, existen más de 100 cuerpos policiales y cuerpos de funciones preventivas como la Guardia Nacional, según el informe de “Seguridad Pública y Privada en Venezuela” elaborado por la OEA en el 2009. Sin embargo, el número de decesos y heridos en manifestaciones de civiles y procesos de detención sólo se ha incrementado.

No es necesario ser un experto para saber que ejercer un cargo policial debe implicar conocer las leyes del país en materia de Derechos Humanos, por lo que los funcionarios de entes de seguridad están en el deber de garantizarlos. Sin embargo, aunque esto es la principal función de cualquier cuerpo policial, cada vez son más los casos en los que la brutalidad policial en América Latina prevalece ante la sociedad y sus derechos.



Impunidad en casos de brutalidad policial en América Latina

Es bastante común que en casos de violencia policial, los funcionarios involucrados ni siquiera lleguen a una etapa de investigación, mucho menos a la etapa de un juicio, gozando de aplazamientos en los que archivan los expedientes o simplemente la fiscalía ignora los casos.

Aunque nadie debería estar por encima de la ley, y mucho menos quienes tienen la obligación de cumplirla, respetarla y defenderla, son muchos los casos que quedan impunes por diversas razones. 

La principal razón de impunidad ante casos de brutalidad policial en América Latina, son las amenazas y las presiones por parte de cuerpos policiales a testigos, jueces o sobrevivientes de estos encuentros violentos, con la finalidad de que retiren los cargos en su contra y no se dé pie a una investigación exhaustiva.

Otra razón que aplica en este tipo de casos,  es cuando la fuerza policial recurre y promulga leyes que avalan la inmunidad a la policía, sin importar si estos agentes hayan actuado de manera ilegal, como es muy común en países como Brasil y Venezuela.

El mayor porcentaje de los procesos penales de América Latina en los que están involucrados entes policiales no avanzan. La falta de justicia por graves crímenes cometidos a través del uso indebido de la fuerza y el poder, es el común denominador en la región

Miles de familia reclaman justicia ante la muerte de hijos, padres, hermanos, amigos, que perdieron gracias a la brutalidad policial en manifestaciones, protestas y en procesos de detención a civiles. La violencia policial al parecer, tiene licencia en América Latina.



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